IDEAS BÁSICAS PARA PASAR DE LA SOBRE REACCIÓN EMOCIONAL AL AUTO DOMINIO SALUDABLE

En la vida estamos bombardeados con estímulos intensos que pueden impactar nuestro estado de ánimo a niveles estresantes. Desde factores naturales, sociales o hasta con los propios pensamientos.


Nadie está exento de sentirse abrumado por la cantidad de tensión acumulada a lo largo del tiempo, ya sea por desgaste físico, emocional o ambos.


Una de las consecuencias más usuales de este estado es la sobrerreacción, la cual se manifiesta en conductas desbordadas ante diferentes situaciones de la vida cotidiana. Estas pueden llegar a ser agresivas pues hay una dificultad para controlarse. Obviamente provocan tensión y fricciones con las demás personas,


El mayor problema es que no es fácil darnos cuenta que estamos sobrereaccionando. Por lo tanto, debemos estar atentos a sentimientos, emociones y actitudes que nos indican que gatillan conductas que perjudican a los demás y a nosotros mismos.


Por ejemplo:


a) Tus discusiones terminan en pelea.


b) Sientes los argumentos como ataques. En las discusiones o debates, piensas que la otra parte solo busca descalificar tus argumentos.


c) Piensas que la gente está esperando a que cometas un error para reclamarte; parte de la sobrerreacción es sentir una amenaza constante, por lo tanto, estás siempre “a la defensiva” y listo para el contra ataque. El resultado es que se vive con un incesante estrés.


d) Te asustas y alteras con facilidad. Debido a que tu cuerpo está tenso y “en guardia” la mayoría del tiempo, es probable que a la menor provocación y sin motivo aparente “estalles”.


e) Generalmente, después de una discusión te arrepientes de lo que dijiste o hiciste y te sientes culpable. En el momento de las reacciones alteradas, la parte consciente pasa a un segundo plano y solo después del “arranque de enojo” te das cuenta de que tal vez dijiste o hiciste cosas imprudentes que la situación no ameritaba y por consiguiente, experimentas sensaciones de culpa y arrepentimiento constantemente.









EL AUTODOMINIO


Se refiere a la capacidad humana que ayuda a controlar los impulsos producto de nuestro carácter; a enfrentar los problemas y contratiempos normales de la cotidianeidad con calma y serenidad.


Una persona con autodominio podrá manejar sus emociones y regular su comportamiento para encontrar una estabilidad emocional, donde se reconozca y contacte con las emociones pero también se haga algo para drenar la furia, la energía que se puede estancar y provocar estrés o ansiedad.


El autodominio es una fuerza interior que nos impulsa a modificar aquellas tendencias de nuestra personalidad que nos conducen a realizar acciones inadecuadas, generalmente causadas por un estado de ánimo negativo.


Es una fuerza interior que nos impulsa a modificar aquellas tendencias de nuestra personalidad que nos conducen a realizar acciones inadecuadas, generalmente causadas por un estado de ánimo negativo. También nos anima a cultivar la paciencia y a desarrollar comprensión en las relaciones.



El autodominio comprende del control de los impulsos y las reacciones ante la recepción de determinados estímulos a partir de algunas técnicas y reglas generales.


Es importante mencionar, que no se trata de reprimir los sentimientos y emociones, sino detectarlos y analizarlas para poder expresarlos sanamente.


INTELIGENCIA EMOCIONAL


El autodominio está relacionado íntimamente con la inteligencia emocional, la cual se refiere al conjunto de habilidades que una persona adquiere por nacimiento o aprende durante su vida. Destacándose así la empatía, la motivación de uno mismo, el auto control, el entusiasmo y el manejo de emociones.


A partir de lo anterior, puedo decir que hay esperanza para estos defectos de carácter. En la citada definición, claramente destaca que si no nacemos con estas habilidades podemos aprenderlas con el propósito de manejar situaciones difíciles de la vida y a integrarnos mejor en cualquier entorno social.


La inteligencia emocional es la capacidad para comprender, procesar y expresar nuestros sentimientos, así como identificar los sentimientos de los demás y poder conectarse con ellos.


Una persona cuya característica es el autodominio, se comunicará con asertividad, empatía y tolerancia hacia el punto de vista de los demás, en especial en los momentos de mayores dificultades y contratiempos de la vida.



Ideas básicas para pasar de la sobre reacción emocional al autodominio:


1) Toma de conciencia.


Empezar a controlar las emociones pasa, necesariamente, por darles nombre. A veces resulta irónicamente difícil identificar lo que se siente: tienes una respuesta emocional preparada, más no sabes definir qué la dispara.


Es fácil saber si lloras por tristeza o alegría, pero en medio de las emociones explosivas, como la ira, es más difícil saber si su causa es la frustración, culpa, celos, si te sientes herido, abandonado u otro millar de posibles razones más.


2) Descubrir el por qué o el origen de mi enojo: No nos sentimos tristes o enfadados por nada. Las emociones son el resultado tanto de lo que sucede, como de la historia que te dices acerca de lo sucedido.

Quizás se activa una herida del pasado.


3) Preguntarse cuál es la solución. Una vez se ha descubierto por qué, hay que averiguar qué se puede hacer para recuperar el control.


4) No forzar ni el cuerpo, ni la mente, porque solo cuando un individuo está descansado, relajado y sereno podrá hacerle frente a los problemas que surjan. Ni estar muy cansados, hambrientos y enojados


5) Adueñarse de un modo de comunicación tranquilo, empático y asertivo para evitar cualquier tipo de confrontación emocional violenta. Aprender a escuchar, controlar el modo impulsivo de hablar, poseer amabilidad y cordialidad, buenos modales y educación en la vida social.


6) Practicar la paciencia, tolerancia, compasión por el otro es fundamental para el autodominio, porque quien sabe perdonarse a sí mismo y acepta con calma sus debilidades podrá triunfar.



Quizá no es fácil desarrollar estas habilidades en una sociedad que demanda de casi toda nuestra energía para subsistir. Pero pongamos en una balanza los beneficios que conlleva tener una actitud más sana en nuestras relaciones interpersonales y con nosotros mismos o continuar justificando estas sobrereacciones que hieren a los que más amamos. Entonces sabremos si vale la pena poner un mayor esfuerzo en mejorar nuestro carácter.


Como siempre, me pongo a tus órdenes por si tienes preguntas al respecto y también te recuerdo que estoy abierta a tratar sobre algún tema en específico sobre el cual quisieras saber más. Igualmente te sugiero que busques ayuda profesional que te apoye en un proceso de autoconocimiento, sanación y desarrollo personal.


Por favor escríbeme, acá te dejo mi correo hola@cristinaamezaga.com, también puedes hacerlo por mensaje directo a través de mis redes sociales.

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Dra. Cristina Amézaga

Psicoterapeuta e Hipnoterapeuta